INDEFENSOS ANTE EL FUEGO. LOS GRANDES OLVIDADOS

Ante un incendio forestal, normalmente no somos conscientes de todo lo que supone para los animales. 

En los medios de comunicación se habla habitualmente de daños materiales o de víctimas humanas, pero en contadas ocasiones se menciona a las otras víctimas, las que suponen unas cifras tan elevadas que resultan difíciles de imaginar.

Según un estudio realizado en Australia, se puede calcular aproximadamente el número de animales que fallecen o son afectados por el fuego por hectárea calcinada. Pero dichas estimaciones solo se refieren a mamíferos, aves y algunas especies de reptiles y ranas; no tienen en cuenta ni a los invertebrados ni a los animales explotados.

Es muy difícil saber con exactitud cuántos animales sufren las consecuencias de los incendios en cada territorio. Pero si aplicamos los datos de este último estudio a los incendios ocurridos en el estado español durante el verano de 2022, habrían sido al menos unos 73.728.000 los animales afectados en unas 288.000 hectáreas calcinadas.

Dado que esta estimación no incorpora a los invertebrados (incluyendo toda la variedad de insectos), a otros animales pequeños o a los explotados por los seres humanos, como ovejas, vacas, perros y un largo etcétera, la cifra real es, sin duda, escalofriantemente mayor.

Las temperaturas durante un incendio pueden ser tan altas que llegan a calcinar varios centímetros por debajo de la tierra. Los animales pequeños, como los reptiles, los ratones o muchos insectos, tratan de esconderse bajo las piedras o en pequeños agujeros, pero igualmente terminan asfixiados o calcinados. 

De la mayoría de ellos no quedan más que cenizas. Algunas aves o animales terrestres más grandes consiguen escapar, pero en muchas ocasiones lo hacen heridos y con graves dificultades para conseguir alimento.

Muchos animales jóvenes pierden a sus progenitores, y se ven abocados a morir de hambre. 

Para todos ellos, es una constante el estrés y el miedo a morir quemados. Actualmente, se ayuda a cualquier ser humano en esta situación. Sin embargo, no se tiene en cuenta en absoluto el sufrimiento de todos estos animales.

En verano de 2022 visitamos varias zonas afectadas por incendios forestales en Galicia. Nuestra intención era conocer y documentar la situación de los animales en estas catástrofes. Hubo algo común a todas ellas, los animales eran tratados generalmente como bienes materiales, o simplemente se actuaba como si no existieran. 

En los pueblos que visitamos, sus habitantes nos hablaban de animales en corrales y gallineros totalmente abrasados por las llamas, y de cómo las propias autoridades les instaban a huir, abandonando allí a los animales. 

En un centro recreativo que se vio afectado y en el que había patos, gallinas, gatos y loros, nos explicaron que no contaban con ningún protocolo de rescate para ellos y que también las fuerzas de seguridad les indicaron que los dejaran en caso de tener que evacuar el lugar. 

Los accesos a varios montes afectados por el fuego, que eran el hogar de vacas y caballos, fueron bloqueados incluso para los “propietarios” de los animales.

Hileras de colmenas quedaron reducidas a poco más que cenizas con muchas de las abejas dentro.

Los perros de las imágenes, algunos utilizados para la caza, fueron engullidos por el fuego sin que nadie hiciera nada por ellos.

Sumado a todo esto, muchos animales que consiguen escapar de las llamas son alcanzados por los disparos de cazadores que aprovechan su situación de desconcierto.

Como siempre, los animales son los más vulnerables y los más dañados, ya sea por acción directa del ser humano como por la inacción a la hora de ayudarles.

Además de establecer acciones para prevenir los incendios, creemos que es de suma importancia establecer protocolos para ayudar a los animales tanto en estas situaciones como en otro tipo de catástrofes. Para ello es necesario dejar de discriminarlos, dejar de explotarlos y dejar de pensar que en la naturaleza no necesitan nuestra ayuda.

Ayudar a los seres humanos y no ayudar a los demás animales es una terrible injusticia, porque si algo nos iguala a ellos es la capacidad de sufrir.

Trabajo realizado por Xiana Castro y Ruth Montiel Arias.

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