EL PRECIO DE LA LANA
Las ovejas fueron unos de los primeros animales en ser domesticados por el ser humano, hace aproximadamente 10,000 años, con el propósito de aprovechar su lana, su carne y su leche.
Su ancestro salvaje, el muflón, desarrolla un pelaje más denso durante el invierno, el cual muda de forma natural en verano, al igual que otros animales salvajes. Sin embargo y a lo largo del tiempo, las ovejas domesticadas han sido seleccionadas genéticamente para generar una cantidad de lana mucho mayor a la que realmente necesitan, todo con el fin de satisfacer la demanda del mercado.
Existe una creencia muy extendida de que esquilar a las ovejas es tan inofensivo como un simple corte de pelo. Se asume que no sienten dolor ni sufren.
El esquileo de ovejas, lejos de ser una práctica inocua, representa una forma de sometimiento y explotación sistemática de animales que sienten y sufren. Las ovejas no son meros productores de lana: son seres sintientes con emociones y vínculos sociales. Sin embargo, en la industria lanera son tratadas como objetos, reducidas a su valor económico y despojadas de cualquier reconocimiento como individuos.


Durante el esquileo, las ovejas son sometidas bruscamente por trabajadores que buscan rapidez y eficiencia. Se utilizan máquinas eléctricas con cuchillas afiladas que, al contacto con la piel, con frecuencia provocan cortes y heridas profundas y dolorosas. Estos procedimientos se realizan a través de la fuerza, inmovilizando al animal, que lucha por liberarse, aterrado. En muchas ocasiones son empujadas con violencia, sin respeto por su integridad física ni emocional.

Australia, el mayor productor mundial de lana y uno de los principales exportadores a España, permite legalmente una práctica conocida como mulesing. Este procedimiento quirúrgico consiste en extirpar, con un cuchillo, parte de la piel que rodea el ano de las ovejas con el objetivo de prevenir la miasis, una grave infección causada por larvas de mosca que se alimentan del tejido animal.
La manipulación genética ha provocado que las ovejas desarrollen múltiples pliegues en la piel para aumentar la producción de lana, lo que también crea zonas propicias para que las moscas depositen sus huevos.
El mulesing se realiza cuando los corderos tienen apenas unas semanas de vida, sin el uso de anestesia ni analgésicos. Aunque su propósito es supuestamente sanitario, el mulesing puede provocar un dolor intenso, estrés agudo y comportamientos asociados al sufrimiento, como posturas anormales, falta de apetito o vocalizaciones de angustia. A nivel físico, las heridas abiertas pueden tardar semanas en cicatrizar, exponiendo a las ovejas a infecciones.
En España también están permitidas otras prácticas comunes en la industria lanera, como el corte de cola y la castración, procedimientos que, al igual que el anterior, suelen realizarse sin anestesia.

Independientemente del motivo inicial por el que son explotadas, todas las ovejas criadas en esta industria serán enviadas al matadero. En el caso de los corderos, se les sacrifica a los 9 meses exclusivamente por su carne. Para el resto, es la calidad de la lana lo que determina el momento del sacrificio. Así, la mayoría de las ovejas son matadas entre los 5 y 6 años de edad, muy por debajo de su esperanza de vida natural, que ronda los 15 años.
Hoy en día existen muchas alternativas para vestirse y abrigarse sin usar lana, como el algodón orgánico, los tejidos vegetales como el cáñamo o los materiales reciclados, entre otros.
Si no es necesario usar productos que supongan sufrimiento para los animales ¿por qué no dejar de hacerlo?
Trabajo realizado por Ariadna Creus y texto de Helena Rivera y Ariadna Creus. Fuentes: Ariadna Creus y My Vegan Closet
Publicado en julio del 2025